Cyrano & Bergerac

Compagnia Finzi Pasca

Adaptación y dirección: Hugo Gargiulo e Antonio Vergamini
De la obra de Edmond Rostand

Música y colaboración en la creación: Maria Bonzanigo
Violín: Chun He Gao
Violonchelo: Beat Helfenberger
Grabación: Rino Rossi
Colaboración artística: Marco Finzi Pasca
Intérpretes: Hugo Gargiulo e Antonio Vergamini

Una producción de la Compañía Finzi Pasca

“Se dan los tres golpes rituales y se sube el telón. Ayer como hoy, y como mañana, en la platea se mezcla lo mejor y lo peor de la sociedad: ladrones, poetas, filántropos, traidores, censores, libertarios, periodistas y productores de otros teatros. El escenario se llena de ecos, de páginas en verso, de gestas heroicas, de letras de amor, de manchas de sangre hechas con jugo de tomates. Golpes de espada y sorpresas en la escena. Dos Clowns que mueren en el éxtasis y de desmayan con el dolor, intercambiando los roles y las narices. ¿Será que este dúo tragicómico logrará dar vida al amante perfecto, invencible e irresistible? ¿Será que seducirán a las señoritas en la platea y lograrán desmayarlas entre sus brazos? ¿Será que bajarán a la platea a recibir esos codiciados besos mientras el fantasma de Cyrano se quedará en el escenario a contemplar con sonrisa cómplice (igual su esencia inmaterial le impediría retirar el premio)? Sea como sea, se enfrentarán para contar esta historia con simpleza y profundo amor por el teatro, aprovechando lo que ofrece este texto excepcional, de representar, provocando risa y llanto, la eterna tragicomedia de la vida.
Hugo Gargiulo e Antonio Vergamini

 
Resumen de prensa de Cyrano & Bergerac:

Un “Cyrano” entre surrealismo y parodia.
Muy buenos los actores y directores Gargiulo y Vergamini en esta adaptación de la obra de Rostand. El espectáculo del que son también directores es una fantástica visita al famoso texto del autor francés, pero también un continuo juego con el arte misma del teatro y la actuación. Los dos actores, ambos con nariz postiza, moviéndose en una escenografía minimalista, cubren todos los roles, pero como si no fuese suficiente, se intercambian a turno los mismos personajes como quien cambia de sombrero, que sirven a su vez como elementos de distinción entre los mismos. Además se interpretan también a sí mismos, o más bien a dos actores en la faena de meter en escena una obra, donde yerran la letra o la leen directamente del libreto, donde dialogan con el técnico de sonido y luces y se confunden con textos de Shakespeare y Dante. El resultado es un concentrado de situaciones surreales alternadas con otras de teatro tradicional… Cyrano & Bergerac es una adaptación del texto original de Edmond Rostand, que, si bien plantea los nudos narrativos neurálgicos, desliza en la parodia de la obra, pero también del teatro mismo. Un espectáculo en el que se sonríe pero que al mismo tiempo mantiene los aspectos trágicos del Cyrano original, sin dejar de lado el triste final. Muy buenos los actores, que han hecho también la adaptación del texto original.
Fernando Lavezzo. Corriere del Ticino, Suiza, 20 de julio del 2002

El Teatro Sunil relee Rostand
… al centro de la atención y como cómplice al intrigante texto de Rostand, está la palabra, mientras la acción física se aplaca en movimientos esenciales y evocadores, hasta reducirse a veces a la dimensión de una maqueta.
Se trata de un espectáculo que nada agrega a la obra de Rostand, sino el placer de hacer teatro, de representar, de meterse en juego. Los dos actores se alternan continuamente en los diferentes roles, representando a veces con ostentado aburrimiento (que en cierto modo podría recordar a Carmelo Bene) los personajes, que continuamente cambian y en los que jamás llegan totalmente a reconocerse: porque el “Cyrano”, drama escrito en 1897 es un texto que en muchos aspectos nació viejo… Pero el texto de Rostand puede aún hoy ser increíblemente intrigante por el uso de la palabra, escrita en versos… En este sentido notable es la prueba afrontada por el uruguayo Gargiulo, que obligado a declamar en un idioma que no es el suyo, logra batirse verbalmente a duelo con Vergamini, sin alterar el ritmo intenso de los diálogos. El nuevo espectáculo del Sunil se presenta entonces como un entretenimiento, fino y discreto, reproponiendo nuevamente el “estilo Sunil”, hecho de evocaciones, de matices, de poesía, que en escena se materializan en objetos que parecen haber salido de algun baúl olvidado… Abandona casi totalmente la reflexión sobre el teatro limitándose con modestia a hacer buen teatro. Bueno porque es cuidado… Gargiulo y Vergamini han trabajado también sobre el texto… El mérito principal está sin embargo en la actuación y dirección, que también les pertenece y a la que no traiciona la ausencia de un ojo externo.
Gianfranco Helbling. La Regione, Suiza, 20 de julio del 2002

Escrita íntegramente en rima, la obra teatral fue siempre afrontada por los grandes actores como caballo de batalla para conquistar las peñas y demostrar la propia capacidad histriónica. En efecto los grandes actores se miden con este personaje que tiene todos los matices de la gama expresiva: iracundo y peleador, tierno y poético, inteligente, culto y brillante…
“Cyrano & Bergerac” es una reelaboración del célebre texto realizada a cuatro manos por Hugo Gargiulo y Antonio Vergamini, también intérpretes y directores. Con la simplicidad que desde siempre distingue el trabajo del Sunil, el héroe romántico viene afrontado con alegre y clownesca complicidad pero también con un esmero actoral de notable interés. Ambos protagonistas se alternan interpretando todos los personajes en una notable síntesis que no altera la comicidad, la acción y la poesía contenidas en la obra de Rostand. Subrayado por intervenciones musicales compuestas por Maria Bonzanigo, la pequeña sala de Magadino se transforma en el verdadero teatro en miniatura de una fantasía que galopa y conquista a ritmo de imágenes evocadas con un guiño susurrado, con un proyecto escenográfico que recurre a las casas de muñecas para recrear la ambientación, a sables y espadas minúsculas para revivir los sangrientos duelos, a cambios de roles constantes y magistralmente orquestados para conducir al espectador al trágico pero delicado final.
Excelentes los dos actores. El uruguayo Hugo Gargiulo con su acento español da un involuntario toque de magia a los sueños de Cyrano. Antonio Vergamini pone lo suyo con su cadencia de irónica y normal cotidianidad que hace sentir cómodo al público ya desde el inicio. Ambos se ven seguros y la obra se desenvuelve ágil por más de una hora. La dirección, cómplice de la hábil reelaboración del texto, que deja intacta la sustancia de la trama, propone las partes sobresalientes dando el justo relieve a las páginas más altas y tocantes de la poesía del tierno y fogoso guascón.
Una hermosa sorpresa estiva que ciertamente volveremos a encontrar en el curso de la próxima temporada teatral.
Giorgio Thoeni, AZIONE, Suiza, 31 de julio del 2002