Visitatio

Compagnia Finzi Pasca & Carbone 14

Texto y Dirección: Daniele Finzi Pasca

Intérpretes:
Katia Gagné, Hugo Gargiulo, Ana Heredia, Dolores Heredia, Yves Simard, Lin Snelling, Antonio Vergamini

Música original: Maria Bonzanigo

Asistente de dirección: Marco Finzi Pasca

Intérpretes de la música:
Clarinete: Luca Medici
Acordeón: Marco Fratantonio
Violín: Chun He Gao
Contrabajo: Anton Uhle
Percusiones: Nicola Marinoni
Violonchelo: Claude Hauri
Trompeta: Patrick Berger
Trombón: Rudy Migliardi
Voz: Maria Bonzanigo y Scilla Scarselli

Escenografía y accesorios: Daniele Finzi Pasca, Guillaume de Fontenay, Michèle Laliberté
Luces: Jan Komarek
Concepción de vestuario: Dado
Concepción y realización del sistema de vuelo: Alexandre Lemay
Grabación de la música: Matteo Mazza
Mezcla de la música: Alexandre Burton
Colaboración a la creación: Maria Bonzanigo, Marco Finzi Pasca, Danièle de Fontenay, Katia Gagné, Hugo Gargiulo, Ana Heredia, Dolores Heredia, Yves Simard, Lin Snelling, Antonio Vergamini

Pintura del telón de fondo: Dominique Gaucher
Patinado de accesorios: Julie Leblanc
Asistente de vestuario: Véronique Denis
Concepción de cinturones de seguridad: André Fortin
Dirección de producción en creación: Martin Boisjoly
Dirección técnica en creación: Alexandre Lemay

 
CON EL APOYO DE:
Commissione Culturale del Cantone Ticino, Conseil des arts et des lettres du Québec, Pro Helvetia, Conseil des arts du Canada, Città di Lugano, Conseil des arts de la communauté urbaine de Montréal
Soci sostenitori dell’Associazione Teatro Sunil

 
Como sombras, desde un lugar desconocido de la memoria o de la ilusión, o incluso desde la magia, vienen a visitarnos a veces, extrañas presencias. Tienen la consistencia de un “dèja vu”, la densidad de un sueño, la fuerza de una llamada. Así, de improviso, un mundo hecho de recuerdos desconocidos se abre frente a nosotros, dejándonos entrever jirones de futuro y de pasado que se van sobreponiendo. Se tiene la sensación de ser visitado por mensajeros que han venido a dialogar con nosotros, portadores de secretos, de imágenes olvidadas y de premoniciones.

Creo que todos hemos sido, al menos una vez, visitados. Todos hemos vivido extraños y misteriosos encuentros. Hay lugares que propician estos eventos. Entre ellos los muelles, extremos de tierra lanzados como puentes entre el mar y el cielo. Lugares donde retirarse para estar solos con nosotros mismos: náufragos solitarios. Pueblan estos muelles los discursos de los pescadores, siempre allí, aferrados al mar con un sutil hilo de nylon; el silencio denso de los poetas; el estupor de los turistas; las ganas de escapar de casa de las mujeres.

Como un muelle, el escenario de un teatro es un lugar que propicia ciertas visitas. Sin sus fantasmas un teatro no es tal. Allí se respira un aire antiguo, polvo, y si se hace silencio se perciben ecos de frases, carcajadas, lágrimas, amores y traiciones. Son el sonido de la humanidad que, pudiéndola escuchar desde lejos, pareciera estar festejando locamente. Los teatros son como caracoles en los cuales se conserva el rumor del mar, que es la humanidad. Se agitan en los teatros las dudas y las incertidumbres de nosotros los teatreros, un pueblo lleno de teorías, de aventuradas técnicas para hacer verdad lo que nació para ser espejo de la realidad.

Esta creación en forma de rapsodia, se revela a través de imágenes oníricas, utilizando los pequeños artificios que el teatro ofrece a disposición, hechos de horizontes pintados en gasas, de ángeles suspendidos por la cintura con cuerdas y poleas, de incontables cuestiones, reflexiones y polémicas entre actores y bailarines, que se desgranan detrás de las bambalinas. No es una historia porque son muchas al mismo tiempo.

Nos acompaña en esta aventura, suspendida entre la realidad del juego teatral y la magia de la ilusión, Ana, quien de la mano, es conducida por todos los demás intérpretes de este espectáculo, en un viaje que es la reproducción de un pequeño laberinto, en el cual nadie cuenta algo preciso y todo alude a algo soñable.

Visitatio está dedicado a quienes no han dejado de buscar en sus sueños, en los cielos nocturnos, en las historias antiguas, en las largas esperas, en la necesidad de fiesta, el sentido de este extraño juego en el cual nos encontramos, trágicos-comediantes, a representar.

Daniele Finzi Pasca

 
Resumen de prensa de Visitatio

Vivo, desfachatado, impredecible, intrigante, misterioso, extravagante, camaleónico; todo esto en escena. Un espíritu muy italiano. Es brillante, toca, conmueve. Una experiencia teatral fascinante que ha emocionado mucho al público. Ana nos transporta constantemente a lo esencial, ella es quien generalmente encarna lo bello y lo tierno, le creemos totalmente, sabemos que lo que hace lo siente. Muy, muy hermoso, en verdad diferente de lo que habitualmente vemos.
Marie-Christine Blais, SRC Radio – 22 de noviembre 2000 – Montreal, Canadá

Visitatio, o la fusión necesaria del arte en la búsqueda de la verdad, de la belleza, del absoluto. Los propósitos se revierten, rebotan sobre los espectadores o sobre los intérpretes, y bajo la dirección de Daniele Finzi Pasca las imágenes nacen, se imprimen en nosotros. Y nuestra imaginación se abre como un tulipán bajo el primer sol de primavera. Frecuentes explosiones de risas, de lágrimas a veces, y uno se deja transportar de la habilidad vivaz y serena de Finzi Pasca. Esta noche he tenido la impresión de asistir al nacimiento de una gran obra poética y teatral. Esto es raro.
Pierre Thibeault, Ici del 23 de noviembre 2000 – Montreal, Canadá

Un ángel pasa …. por la “Usine C”. La varita mágica no le sirve a este suizo italiano, ya que la magia la crea naturalmente. Le corre por las venas. Da forma a sus espectáculos. Esta magia resulta aquí el objeto mismo del espectáculo. Antonio Vergamini ofrece una descripción encendida… donde la ingenuidad tocante de su discurso entusiasta recuerda los “monólogos” de Roberto Benigni. El carisma es particularmente generoso en los intérpretes venidos desde Lugano. Estos actúan con el corazón en la mano. En el caso de Dolores Heredia también con el fuego en los ojos. De “Carbone 14”, Yves Simard deja aflorar la interioridad de sus sensibles personajes y Katia Gagné se presenta sólida con gracia imperturbable. Este espectáculo nos deja la sensación que la dulzura, la calma, la comicidad tierna y la poesía son posibles. En particular cuando la tragedia está justo allí, a su lado. Teatro, entonces, que da esperanza.
Jennifer Couelle, La Presse del 23 de noviembre 2000 – Montreal, Canadá

Ustedes tendrán muchas posibilidades de sucumbir al encanto inocente de Visitatio de Daniele Finzi Pasca. Una mezcla de expresionismo alemán, Pirandello e impresionismo francés, con un toque de Mary Poppins y Peter Pan. A veces divertido, a menudo poético. Los siete actores trabajan juntos como una familia. La radiante Ana rompe los estereotipos, encarnando con constante seguridad su rol angélico, robando más de una escena. Visitatio vuela como una mariposa nocturna hacia la luz. Sus tocantes imágenes no se borran.
Pat Donnelly, The Gazette del 23 de noviembre 2000 – Montreal, Canadá

Se ha transformado en una costumbre (la visita del Teatro Sunil a Montreal) que no se puede resistir. Un universo mágico, logrado, con imágenes extraordinarias. Un espectáculo magnífico.
J.Despins, SRC – 23 de noviembre 2000 – Montreal, Canadá

El público ha sentido el calor del sublime, humanista y sumamente inventivo Visitatio de Daniele Finzi Pasca. La magia de la narrativa de Italo Calvino encuentra la alegoría visual de un Federico Fellini. Una reflexión brillante y sutil sobre los sentimientos, la verdad y el artificio. Pasca se ha rodeado de un grupo creativo competente, como lo testimonia la hermosa banda sonora (María Bonzanigo), las luces de vanguardia (Jan Komareck) y las “ilusiones” de Visitatio realizadas por Alexandre Lemay. Del barroco y la parodia, a la comicidad y la emoción, avanzando prudentemente sin caer en el sentimentalismo. Lin Snelling tiene una majestuosa presencia sobre la escena. No es la primera visita de Finzi Pasca a Montreal, esperamos que no sea la última. No es fácil recordar una noche tan perfectamente grata, de teatro inteligente.
Alan Conter, The Globe & Mail del 24 de noviembre 2000, Toronto – Canadá

Pieza irónica y satírica en que se parodia la profesión actoral y danzante, y a su vez la vida misma, Visitatio convoca al público a entrar y salir del escenario constantemente, a mover espacios e ideas o interpretar las múltiples historias imaginadas a partir de una sola. Acróbatas, músicos, bailarines, que viven entre el fracaso y el intento, que se pierden entre la acción y la discusión, con un constante toque de gracia.
Maria Luisa Lopez, Milenio del 21 de octubre 2001 – Ciudad de México

Visitan la imaginación. Con una gran carga onírica y poética Sunil y Carbone 14 presentaron Visitatio en el Teatro Principal. Lo que cautiva del montaje de Finzi es su fineza e ingenio: los actores construyen una obra maestra del teatro en el teatro. Todo el elenco luce una naturalidad ejemplar y sobrelleva un ritmo ágil que mantiene inmerso en la magia al público, que se vuelve cómplice de los actores. Los cerca de 400 espectadores que llenaron el Principal el martes recibieron con entusiasmo el trabajo. Visitatio es un tributo a la imaginación y a la capacidad de sorprender.
Luis Meza, A. M. del 26 de octubre 2001 – Guanajuato, México

Teatro Sunil y Carbone 14 reúnen sueños en Visitatio.
Una niña hurga la verdad del mundo. Y en este acto, su diferencia es la del ángel que visita la tierra, y tiene la transparencia del pez cuando se mueve luminoso en las aguas de su propia condición. Así es Ana. Ella escucha voces que nadie oye y ve seres que ninguna mirada puede descubrir. En ese imaginario sin regreso, vasto como el oleaje del pensamiento, surge el viaje de una danza que ella baila sola sobre las tablas de un foro abandonado. Esa imagen es la primera y la final, en su transcurso se tejen historias y el teatro se habita de presencias, pequeños milagros, grandes exigencias y sucesos extraordinarios. El teatro es una entelequia y se manifiesta. Cuando se encarna –o se interpreta— toma la forma del juego, el dolor y el gozo. Así se construye su perfección. Visitatio es también una intención estética, un orden invisible sobre el caos de los recuerdos y el hecho de la representación; pero esto no le basta a Finzi, la reflexión de un quehacer –de seres que conjuntamente dialogan sobre sus disciplinas en la escena— indaga, hurga, inquiere y construye una sutilísima ironía. El discurso se fragmenta y yuxtapone, cuenta historias y regresa a su origen: al foro solitario, donde una niña —que tiene todas las edades y une a todos los contrarios— baila su primera danza para el mundo invisible de nuestras verdades.
Maricruz Jiménez Flores, Crónica del 3 noviembre 2001 – Ciudad de México

Visitatio es como una planta con varias raíces, todas fuera de la tierra y a la vista del público, como los mangles capaces de nutrirse de manera bastante inusual, entre lo salado y lo dulce, con sus raíces como patas de araña y cierta belleza que se alimenta de su contrario. Una de ellas es el concepto de realidad, la otra la noción de arte, la tercera es el puente entre la disciplinas y tal vez la cuarta es la fidelidad con uno mismo… en fin, un árbol bien parado que juega con la fragilidad para lograr una cierta solidez como producto artístico. En este caso Finzi Pasca no aparece en escena, pero está permanentemente a través de su gente y de las acciones que realiza, siempre construidas entre la picardía y la ingenuidad, muy en la línea de discurso que hoy hace el teatro mundial, pero personalísimo en la manera de encararlo.
Bruno Bert, Tiempo Libre del 8 noviembre 2001 – Ciudad de México

Visitatio, una leve y alegre ensoñación. Se provoca la capacidad de ternura, sorpresa, ingenuidad en el espectador, con micro y macro contrastes, donde predominan la levedad y la alegría. Visitatio desemboca en lo que podríamos llamar teatro ensimismado, al filo entre la fascinación y la incertidumbre de sí mismo, que confiesa trucos con que ha provocado en el espectador la ilusión de la emociones vivas, y se pregunta sobre las fronteras de lo real y lo verdadero. Visitatio es un homenaje a quienes trabajan sobre el escenario, un juego de evocaciones, una celebración de la diversidad.
Luz Emilia Aguilar Zinser, Reforma del 9 de noviembre 2001 – Ciudad de México

La sucesión de imágenes líricas pretende alcanzar la incoherencia aparente del sueño, mientras el principio de realidad se manifiesta en la contundente naturaleza de Ana Heredia, quien en la inocencia de su ser, simplemente sobre la escena, establece un ancla con el mundo. El cronista admira la incorporación de un gran final sudcaliforniano, en el que se exalta a la fiesta popular como otra forma del tiempo suspendido, como otra posible ruptura del espacio habitual, por la cual logran colarse nuestros fantasmas.
Rodolfo Obregón, Proceso del 11 de noviembre 2001 – Ciudad de México

El escenario se llenó ayer de seres oníricos con Visitatio: el teatro como reflejo del alma humana. Vuelan en escena imágenes y poesía. El equipo actoral materializó sueños y anhelos en imágenes que parecieron haber sido tomadas en préstamo del lienzo de alguna pintura surrealista. Apoyados en la magia del teatro y la fuerza escénica de Ana Heredia, como una especie de fino hilo que permitió tender un puente entre realidad y ilusión, los intérpretes del montaje creado y dirigido por Daniele Finzi Pasca lograron maravillas, hasta lograr un poético retrato del teatro como reflejo del mundo. De manera que con recursos mínimos, la maquinaria teatral y la música de Maria Bonzanigo, los dos grupos fueron más allá de las cuatros paredes del teatro que cuestionaron.
Silvia Ruano, El Norte del 16 de noviembre 2001 – Monterrey, México

No es nuevo que sean los mismos actores y directores quienes realicen obras que cuestionen la necesidad y la función del teatro; que emprendan una búsqueda entre la forma y el fondo; pero, al menos en México, sí es un caso extraño que se realicen en un tono divertido, conmovedor, lúdico, caótico y que, además, resulten impecables. Visitatio, de Daniele Finzi Pasca, es todo eso y más. Este montaje sorprende y conmueve: anécdota, imágenes, un texto lúcido e inteligente, que lleva al espectador de la carcajada a la reflexión, de la poesía al cuestionamiento, del sueño a la realidad. Pocos espectáculos reúnen todas estas características en un conjunto que desemboca en armonía pura, honesta; pero si existe alguien que conoce a la perfección sus recursos y la manera de llevarlos a buen término es Finzi. De ello es muestra esta obra, porque aquí sintetiza, de modo certero y contundente, su propio discurso. Muchas son las historias que se cuentan aquí, pero ninguna está de más, cada una sostiene un discurso del principio al final, ninguna estorba o invalida a las otras, sino que, por el contrario, van conformando una suerte de remolino dramático que lleva al espectador, y al actor, a la catarsis, a la purga de los prejuicios o sobreentendidos que le corresponden, según sea el caso. En Visitatio los tonos y los matices son también una vorágine seductora, amena, establecida a partir de un extraño –pero no por eso menos eficaz– sentimiento agridulce, entre la ternura y lo patético, lo ridículo y lo sublime. Ana no es actriz y está muy lejos de ser una mujer común y corriente; tiene en sí el don de la contemplación, algo que en otros tiempos se hubiese llamado ángel y que dota a la obra de verosimilitud y transparencia. El espectador es sacudido, es llevado a varios estados de ánimo a través de lo que sucede en escena; aquí la tensión dramática es lo suficientemente dúctil como para tensar y distenderse en los momentos adecuados, brindar respiros, darle el peso justo a la imagen, a la palabra, a la pausa. El público no puede sino aplaudir de pie Visitatio, un espectáculo muy afortunado, un eco de sonoridad y energía inagotables. Para los teatreros mexicanos no debe –o no debería– resultar difícil reconocer que el trabajo de Finzi constituye una aportación valiosa, tanto en lo artístico como en lo humano.
Michelle Solano, La Jornada del 18 noviembre 2001 – Ciudad de México

El sueño del Sunil se vuelve realidad. Se trata de óptimo teatro en absoluto. Visitatio parece una síntesis perfecta del arte de ambos grupos (Sunil y Carbone 14). El resultado es poético y bello. En escena hay un grupo de óptimos actores de distintos países y cada uno se entrega al espectáculo con toda su personalidad, produciendo una intrigante babel lingüística. Gracias también a una excelente realización técnica (luces muy sugestivas), Visitatio nos rapta por su capacidad evocadora, por la delicadeza con la que toma al espectador, llevándolo de la mano a un mundo distinto del que conoce, pero que no parece menos verdadero, acompañado siempre de la hermosa música de Maria Bonzanigo. El autor y director, Daniele Finzi Pasca, ha traducido sus imágenes en efectos escénicos simples pero eficaces. Quien ve Visitatio se deja raptar por una magia que recuerda a Fellini, sutil e intensa, conmovedora sí, pero siempre sonriente. Largo, sentido y merecido el aplauso del público para un espectáculo sorprendente, de no perderse.
Gianfranco Helbling, La Regione del 29 noviembre 2001 – Bellinzona, Suiza

Dedicada a la fuerza de los sueños. Los tiempos y el ritmo del espectáculo aparecen ya perfectamente aceitados, así como el relacionamiento entre los actores. Quien conoce la precedente producción del Sunil encontrará en Visitatio el mismo lanzamiento hacia lo onírico, la misma búsqueda a través de imágenes sugestivas, ricas de poesía, el mismo discurso sobre la eterna e irresuelta dicotomía entre actor y ser humano, entre teatro y vida.
Antonio Mariotti, Corriere del Ticino del 29 noviembre 2001 – Lugano, Suiza

Visitatio representa una síntesis del recorrido del Teatro Sunil, con sabor prepotentemente felliniano en la ironía, colores, fantasía surreal y la dramaturgia. Se trata decididamente de una operación lograda desde muchos puntos de vista. Comenzando por el visionario cosmos que gira alrededor del personaje de Ana, muchacha “down” pero no por ello inocente espectadora, sino demiurgo de la acción escénica. Ana controla, ve y soporta, a veces juega. Canta su “cielito lindo” y comprende todo con los ojos de su mundo. Actores vivaces, jóvenes y frescos como rosas, talentosos y preparados, se mueven con calculada maestría dejando que el sueño envuelva a la dulce Ana. Hermosa la escenografía, el vestuario y las luces junto a la música de María Bonzanigo y a la radiante dirección del autor. Merecidos aplausos de un público parcialmente ausente pero muy participativo.
Giorgio Thöni, Azione del 5 diciembre 2001 – Lugano, Suiza