Tres tristes tangos

Compagnia Finzi Pasca

De y con:
Maria Bonzanigo, Hugo Gargiulo y Antonio Vergamini

Tangos de: Barbieri, Exposito, La Pera, Paulos, Piazzolla, Rodríguez, Romero, Schifrin, Stazo, Troilo.

Dirección: Hugo Gargiulo
Coreografia y música original: Maria Bonzanigo
Textos: Antonio Vergamini

Escenografía y concepción de efectos especiales: Gazú

Intérpretes de le música original:
trompeta: Patrick Berger
violín: Chun He Gao
violonchelo: Beat Helfenberger
contrabajo: Anton Uhle
viola: Ivan Vukcevic

Realización de efectos especiales: Arkimede
Estudio de grabación: La Scíma
Mezcla: Rino Rossi
Han colaborado: Francesca Oppizzi, Piera Oppizzi, Ttai Morra, Lorena Paola Viñoli

 
Producción: Compañía Finzi Pasca
Con el apoyo de: Comisión Cultural del Cantone Ticino, Pro Helvetia y Socios de la Asociación Teatro Sunil.

¿Es posible representar toda la nostalgia contenida en el tango? ¿Se puede verdaderamente entender el tango sin haber nacido en un arrabal rioplatense? ¿Se puede bailar el tango sin tener los zapatos bien lustrados? Y ¿cómo hacer reír en el pathos y llorar con el ridículo? Un trío de actores con raíces muy diversas: una suiza, un uruguayo y un italiano, intentan responder a estas y otras preguntas simulando ignorar el terreno particularmente polémico que rodea desde siempre el tango, la danza, el teatro…

Tres actores que, seducidos por la teatralidad contenida en este ritmo, en la fuerza evocadora de sus palabras, en la pasión que llega a límites absurdos, prueban a representarla. Alejándose de los arquetipos de las mujeres con tacones y vestidos sensuales y de los hombres con brillantina en estudiada actitud de machos; tratan de evocar con sutileza un modo de vivir, de sentir y recordar que late en el tango.

Tres Tristes Tangos es un espectáculo de teatro donde se baila, donde tres actores “danzan” personajes con alma de tango; surreales, patéticos, ridículos, tiernos. El escenario huele a viejos perfumes y las imágenes tienen la efímera consistencia del recuerdo. Polémicas concretas, danzas clownescas y disquisiciones sobre “el por qué de tanta tristeza” se alternan con el universo onírico. Los límites de la “representación” se estiran hasta la platea y el público viene conducido a la delgada frontera donde es posible reír de la tragedia y conmoverse con las tonterías. El tango, “un pensamiento triste que se baila” al decir de Discepolo, los acompaña como un actor más. Y es a través de la sonrisa que se le rinde un homenaje. Un homenaje dirigido más que a la música o al baile en si mismo, a un particular estado del alma.

Maria Bonzanigo, Hugo Gargiulo y Antonio Vergamini

 
Resumen de prensa de Tres Tristes Tangos:

Un espléndido estreno del Teatro Sunil, la sala llena y satisfecha. Una sucesión de cuadros, a veces aéreos, a veces contorsionístico-mágicos, en singulares expresiones o colectivas empatías. Todos los elementos van a componer un hilo narrativo no literal. Los “Tres Tristes Tangos” Maria Bonzanigo, Hugo Gargiulo y Antonio Vergamini cantan al unísono, si bien con específicas competencias y moviéndose sobre una plataforma común hecha de danza, comicidad e interpretación, se completan armoniosamente en el tango, materia de “poetar” en pasos, emociones y risa. Luego inician a “metateatrar”: están preparando, es más, preparan el espectáculo, se dirigen al público que vendrá y que simultáneamente también está ahí presente… El juego es divertido y el final convincente.
Francesca Giorzi, RTSI (Radio y Televisión Suizo Italiana) – 16 de octubre 2003

Aplaudido debut del Teatro Sunil. Un tango triste y alegre que se puede bailar en tres. En el nuevo espectáculo, con el que el Teatro Sunil festeja veinte años de actividad, se propone un tríptico, entre danza, mimo, esbozos de palabra, gag clownescas, ironía, poesía, conmoción y comicidad. Maria Bonzanigo, Hugo Gargiulo y Antonio Vergamini, sobre la música de la gran tradición, de la popular a la altamente refinada, conducen hábilmente en un viaje que aprovecha recetas de suceso. A través de pasos de danza, rupturas, escenas de celos y mentiras, peleas y pasiones, momentos de vida, ternura y agresividad, se trasmite con gracia la idea de esta danza-pensamiento.
Manuela Camponovo, Giornale del Popolo del 17 de octubre 2003 – Lugano, Suiza

Un pensamiento triste que se baila. La premisa es sugestiva, recuerda casi un paseo surrealista. Aparecen valijas, zapatos, se delinean los personajes: dos de ellos enteramente consagrados a la filosofía de esta danza que llama a la tristeza, al abandono, a la memoria, a historias de vida, pasiones truncas, amores y muertes. El tercero adora la vida, es positivo y prefiere minimizar, bromeando y jugando con un esqueleto se ríe a carcajadas apenas salta la ocasión. Pero también se empieza a bailar.
La música y los pasos son cuidados, cada aparente error calculado, sujeto al diseño coreográfico. Los tres protagonistas manejan el escenario con desenvoltura, los diálogos son en buena parte eficaces y la “vis cómica” de Vergamini se mete en evidencia.
Giorgio Thoeni, Corriere del Ticino del 18 de octubre 2003 – Lugano, Suiza